lunes, mayo 23, 2005

Final de película en la nueva tele

Con un solo girón al picaporte, la puerta lo dejó entrar: tal como le había anticipado con su español castellanizado de high school y un acento que parecía foráneo y que en el doloroso otoño de su vida se había empecinado ensayar platicando con los dispuestos a escucharle.

Fue así como se comunicaba y lograba compartir algunos minutos de cercanía con los inmigrantes de nombres falsos que le cortaban la grama, con la ecuatoriana que le limpiaba la casa, con el neoyorican que le traía los tanques de oxígeno, con el peruano mensajero de la farmacia y con el técnico de urgencias que, aunque no fuera hispano, era bilingüe y, sobretodo, parecía estar siempre de turno en la ambulancia cada vez que sentía la presión el pecho y llamaba al 911. A este le dió por llamarlo mi ángel guardián, y calificó su presencia de deliberada, adrede, sin señas de casualidad oportuna.

Y claro está, con el enfermero fanático del cine noir que le recomendó ver películas en español, no solo para domar el ocio en los largos días invernados en la sala convertida en dormitorio, si no para perfeccionar el talento lingüístico aprendido de joven, despreciado de adulto y que ahora, dándose de palmadas en la frente, intentaba rememorar para conectarse con la nueva gente que otrora había pasado por alto.

Esta vez el chicano se encontró con un par de ojos virados, un pecho en el que se balanceaba un vaso vacío, una comisura de labios secos de la que colgaba una pajilla impregnada de viscosa baba, un control remoto en la mano con el índice oprimiendo el botón de play, como nunca imaginó encontrarse a nadie, mucho menos un paciente suyo.

En la televisión gigante Panasonic LCD y parlantes Boss, amenidades a las que lo condujo su afición al cine negro alimentada por quien ahora descubría su cuerpo inerme, que solo sirvieron para atraer visitantes que mas que conmoverse ante el dolor ajeno los entretenía la curiosidad que impone la novedad, aún no terminaba la más reciente de las recomendadas por el enfermero, la historia de un parapléjico obstinado con la eutanasia, la película extranjera del 2004: Mar adentro.

© 2005 José Oquendo

0 Comments:

Publicar un comentario en la entrada

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home