Y se lo tragó el río
—Se lo juro oficial. Es un modelo largo y destartalado, como un Ford de los setenta. Todo sucedió cuando ví que el pobre viejo iba a caer sobre la baranda al río gritando desesperado, frené de momento y fue cuando ese señor que me seguía pegadito a mí como ladilla, me chocó. ¡Pero oficial, no se quede ahí mirándome como si yo tuviera dos cabezas! ¡Llame refuerzos, que envíen buzos al agua, quizás pueden salvarle la vida! Okey, okey, me calmo. Mire, aquí tiene mi licencia. Como ve es una foto malísima de hace tres años. Trabajo como traductor en la corte de distrito. Ahora que lo veo de cerca, creo haberlo visto por allí hace unos días —le dijo mientras se enderezaba la peluca marilynmoroesca con sus dedos perlados con acrílicas de estrellitas.
—Dese vuelta señor, separe las piernas, ábrase. Queda usted arrestado.
En minutos removieron los vehículos accidentados y se restablecíó el fluir constante sobre el puente. El aviso de Keep a Steady Speed, se balanceaba en el aire como una rama fracturada a punto de caer al turbulento río.
© 2005 José Oquendo


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