sábado, julio 09, 2005

De colores en la ínsula pisada


En una ínsula hoy metropolizada y por nada barata, de cuyo nombre me acuerdo a cada rato aunque no logre arrimarme a ella cuando quiero, no hace mucho tiempo que vivía un ser de machete en mano, plegoste de manchas de plátano en las sienes, un josco cerrero en el pastizal y una perra sata en el batey.

Una olla más arroz que gandules con huevos fritos las más noches, sopa de fideos y salchichón y papas en su caldo de día, bacalao frito con cebollas y aceite virgen puro de oliva Betis, por añadidura los domingos, consumían los parcelarios de la comarca, felizmente.

Hasta que un día apenas recordado por quienes debían recordarlo, a los capitalinos se les ocurrió dividir la variopinta isla en colores primarios, sabores básicos y banderas rectangulares.

Azul y rojo, alfabéticamente ordenados. Stuffed Crust de Pizza Hut por aquí y Happy Meals de McDonald´s, I'm lovin' it, por allá. Monoestrellada tricolor a la derecha. Multiestrellada tricolor a la izquierda, juntas pero no revueltas.

Y la moda se regó como reggaetón culero.

A los cañaverales los pisaron flamboyanes, a los cafetales los chingaron jacarandas y los guayacanes que resistían la invasión, sodomizados por la yerba merqui, se deshidrataron uno a uno formando un esquelético armazón difuso sobre el horizonte, punzando el aire gris de cerca, como paisaje invernal norteño.

Cuando quise y pude arrimarme a ella, me asaltó la incertidumbre: no tenía ropa de colores apropiados, no sabía qué pedir de comer y, aunque supiera, pocos entendían mi lenguaje, como si el hijo del de machete en mano hubiera aterrizado en un país foráneo.

1 Comments:

Blogger elijah snow said...

jejejejeje eres todo un terrorista... muy bueno.

lunes, julio 11, 2005  

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